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viernes, 22 de abril de 2016

ES MÁS FÁCIL ENGAÑARSE



ES MÁS FÁCIL ENGAÑARSE

En ocasiones es más fácil engañarse a uno mismo que la incomodidad de mirar honestamente y aceptar nuestros sentimientos.

Es más sencillo mirar para otro lado que admitir nuestro miedo, nuestra fragilidad o la tremenda vergüenza que nos da que nos vean por dentro; que se sepa realmente como somos.

Seguir aparentando que sabemos, seguir fingiendo que no nos duele, continuar disimulando que no amamos…

Así es más fácil…

Así podemos permanecer arropados por nuestros ocultos sentimientos sin sentirnos desnudos, sin 
arriesgarnos a ser dañados.

Preferimos no intentarlo que fracasar. Escogemos la falsa paz de no dar un paso hacia delante. De no mostrarnos.

Con un pie en la vida y otro en la huida… en el salir corriendo y escondernos de nuevo en nosotros mismos.

Nos damos solo a medias, y a medias es lo que recibimos.

Cáete, fracasa, ponte en vergüenza, muérete de miedo, siéntete inseguro… ¡VIVE!

Tú decides, porque quizá no haya un mañana…

Y te aseguro una cosa, es mejor vivir fracasando que morir sin haberlo intentado.

Es mejor un segundo de máxima intensidad, que cien años de vacío y mediocridad.

Es mejor llorar por lo que se va, que llorar por lo que nunca nos atrevimos a vivir.



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